#9 Misticismo

Esperaba a Helarte apoyado en una de las columnas del Atrio Gris. Iba mirando las nubes esperando comprender porque algunas personas dicen ver formas en los cumolnimbos y se olvidan de los nobles cirros que son como espadas. Las veía cruzar el horizonte en los espacios que quedaban entre los pilares del lugar y de vez en cuando aparecía una paloma revoloteando entre aquellos límites, pero yo no la seguía.

-Papá: una gallina.

-No es una gallina, hija: es una paloma.

Helarte llegaría tarde pero me atemorizaba más otra posiblidad: que me llamara con su habitual tono jovial para comentarme alguna novedad absurda y cuando le recordase, tras cortar su monólogo, qué estaba citado conmigo y ya llevaba un buen rato esperándole le oiría exclamar un ténue y sincero “lo siento…”. De nuevo olvidado.

-¿Y de donde salen los pollitos, papi? ¿Los pollitos?

-Los pollitos salen de las gallinas. Ellas ponen huevos y de ahí salen pollitos.

-Si los pollitos salen de unos huevos. ¿De donde salen las gallinas?

-Las gallinas salen de los huevos. Primero son pollitos, que son como nenes, y luego crecen.

Miré al cielo suspirando: aquel cúmulo parecía una soga, una cuerda bien áspera cerrándose sobre el cuello de mi amigo en mi dulce imaginación.

-Y qué hubo primero, papá, ¿un huevo o una gallina?

-Err… ¿Una gallina?

-¿Y como llego la primera gallina?

-La… puso Dios ahí.

-Y que fueron antes: ¿los renacuajos o las ranas? ¿Fueron las ranas papa?

 -Sí, sí. Fueron las ranas.

-¿Y quien puso la primera rana?

-También, también la puso Dios, también.

¿Quien habrá puesto tantas personas en este sitio habitualmente vacío? A mi alrededor oigo una tormenta de pasos y susurros, una inesperada invasión del silencio de este lugar, fantasmas tras la roca y voces tras las vidas. Tanta gente y Helarte sin aparecer.

-¿Y los nenes? ¿Hubo antes nenes o viejos?

– Primero hubo personas mayores, luego hubo nenes y nenas.

-¿Y quien puso…?

-También los puso Dios, nena. Los primeros los puso Dios, que lo hizo todo. ¡Y punto!

Un padre y su hija aparecieron repentinamente atravesando un pilar o surgiendo desde detrás de él. El hombre estaba notablemente irritado y arrastraba a la niña de la manita.

-Papá… ¿y quien puso a Dios? 

Se alejaron y desaparecieron como un susurro en lo profundo del Atrio Gris. Por allá por donde se habían marchado apareció por fin Helarte, recitando por lo bajo “¿Que Dios, detrás de Dios, la trama empieza/ de polvo y tiempo y sueño y agonías?”.

-¡Salve!- me saludó sorprendido de mi expresión atónita – ¿Qué te ocurre?

-Nada… acabo de presenciar como nacen las religiones.

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~ por Verzo en agosto 2, 2007.

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