|1 Resumen

Hace diez años era un chaval con mucho sobrepeso y pocos amigos en la escuela. La soledad me enclaustró y lo que no me dió el mundo real tuve que construirlo con mi pasión por la lectura. Pensar que era diferente a todos me hacía sentir especial pero no lograba aliviar todas mis frustraciones. Mi misantropía tiene sus raíces en esa época.

Hace cinco años terminé la educación secundaria y la Universidad fue añadida a la divina creación. De repente era cierto que estudiar en el colegio era una preparación para la vida de estudiante profesional, pero seguí sin creérmelo. Superé algunas de mis frustraciones al adelgazar, dar rienda suelta a la escritura y salir con una muchacha muy dulce llamada Anna. Aquello me hizo creer que mi filosofía de vida era correcta porque me permitía resurgir. Nacen las Gabardinas, madres del Cónclave. El egocentrismo nace aquí.

Hace un año terminaba el penúltimo año de la carrera universitaria, tan inútil como divertida. Alisa estaba rondando por mi mente y me hacía olvidar la existencia de otra Anna, una historia de tormento y de torturas salpicada de felicidad. Mi curriculum laboral crecía y también el número de cuentos. En este tiempo el Cónclave -“la sociedad no-tan-secreta” que había construido con mis ideas- había progresado como toda civilización: fundación, crecimiento, auge, esplendor, decadencia, guerra civil, pacificación. Constato que en los últimos años mi vida no ha avanzado nada. La sensación de fracaso aparece aquí.

Ayer temblaba de miedo ante la idea de madrugar otro día más. Constataba mi imposibilidad de vivir como un trabajador en cadena frente a la voluntad imperiosa de dedicarme a algo que me satisfaga tanto como para no parecer un empleo. Le comento la idea a Alisa, que ahora es mi amante, y se ríe de mí pero me da la razón. Algunos de mis amigos también me animan, pero lo hacen porque secretamente tienen este mismo pánico y necesitan construir su espejismo. Me pregunto si lo estoy haciendo bien, si mi destino no pasará por otras personas o lugares. La pregunta “¿que tengo que hacer hoy para estar cómodo mañana?” se formula aquí.

Hoy he optado por no matar a nadie. Primero, a la señora Puta -nombre con el que cariñosamente Berensky llama a mi profesora más impresentable- por haber vuelto a hacer un cambio de horarios y quebrarme la semana. Segundo, a mis compañeros de trabajo, quienes no han hecho nada malo excepto estar a mi vera cuando concluyo que necesito inmolarme para poner fin a este laberinto. Tercero, al Gobierno, porque se empeña en hacernos buenas personas cuando lo que todos necesitamos con urgencia es un enemigo para poderlo odiar.

Cinco canciones que podrían sonar en mi funeral y significar algo podrían ser Cause=Time de Broken Social Scene por ser el nacimiento,  A song for our fathers de Explosions in the sky por ser la paz, The dead flag blues por ser la guerra, Area 51 de Txusty por ser la esperanza, y The last days of august de Airliner por ser el resto de mi vida.

Cinco lugares que podrían ser inventos de cuento pero son hermosamente reales: la yerma estepa de Siberia, la calzada de los gigantes en Irlanda, el castillo de la luna de piedra en Miami, el desierto blanco de la Antártida y el cementterio de barcos en el desierto de Mauritania.

Cinco cosas que me gustaría comer o beber hasta el exceso entrópico de un estómago que estalla de placer: pizza cuatro quesos, entrecotte con salsa pimienta, penne alla carbonara, cerveza y vino. Todo junto en una batidora. No hay tiempo para degustar por separado.

Cinco juguetes favoritos que recuerdo son un muñeco, un gato, un ordenador, una pelotita de goma y una larga tabla de madera.

Cinco distribuciones de GNU/Linux que desconozco por completo, a excepción del Ubuntu que ha llegado hoy mismo, completamente gratis. Gracias, software libre…

Cinco personas a las que paso esto… demos gracias al Señor que en lugar de pasarlo no me pide que las liquide, porque a estas horas tengo ganas de cerrar este breve resumen exospectivo de mi ser y largarme rampante a mi cama.

Esto no ha existido, y ustedes tampóco.

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~ por Verzo en noviembre 27, 2007.

4 comentarios to “|1 Resumen”

  1. pensaba que no lo harías… grata sorpresa, así he podido cotillear un poco en tu vida. No te quejes. Siempre podía haber sido peor.

  2. Sabes, yo he temblado muchas noches pensando que al dia siguiente tocaba madrugar. No por pereza, mas bien por desgana (que puede parecer lo mismo, pero no lo es). Por pensar: mañana otra vez, y pasado y al otro… Y esto no es lo que yo quiero para mañana ni para pasado…
    Y hace muchas noches que sueño con la infinita pradera blanca. A pesar de ser tan real, solo puedo soñarla. Ya ves…

  3. La calzada del gigante ^^ Recuérdame que te pase las fotos del fin del mundo en ese sitio (pero en plan de verdad).

  4. Oh no… ahora vas a creer que de vez en cuando visito tu blog. Malditas variables pseudobulímicas.

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