#27 Mentira

Asisto con Helarte al seminario Las relaciones entre Rusia y la Unión Europea impartido por una doctora de la London Schools of Economics. Esta es una de las cosas que hacemos para sentirnos responsables e inteligentes, además de academicamente preparados para entender el mundo que nos rodea. La charla es en inglés pero resulta ser un resumen de una conferencia más larga que se impartirá por la noche y será de pago por lo que nuestra presencia será imposible, pero no nos quejamos. Hay un buen servicio de catering sobre la mesa y nos atiborramos sin mucha verguenza (de este modo desayunamos, comemos y merendamos gratis).

A la salida vamos a buscar a Berensky. No le hemos dicho nada de la charla para que no se le ocurriera acompañarnos.  Es poco aconsejable llevarlo a una mesa redonda donde se hablará de Georgia y de Abjasia con más ironía que respeto. Para él su patria se merece la misma gloria y fascinación que la Troya homérica aunque sus habitantes desconozcan terminos cómo “asfalto”, “agua corriente” o “estado de derecho”.

-¿De donde venís vosotros?

Está sentado en una bar en el Raval, cerca del MACBA. Hace algo de calor pero no se ha quitado ni su abrigo ni sus guantes de lana sin dedos. Nos estudia con mirada inquisitiva.

-Hemos estado paseando- le digo yo.

-Hemos ido a comprar libros- le doce Helarte.

Berensky no parece creerse nuestras forzadas expresiones de naturalidad.

-¿Y que libros habéis comprado?

-Dos libros- responde Helarte.

-¿Y donde están?- pregunta obvia: venimos con las manos vacías. -No lleváis nada…

-Porque los hemos tirado a la basura- le explico yo.

Berensky asiente, satisfecha su particular lógica. Nosotros soplamos aliviados y nos sentamos con él. Nos cuenta su última teoría que llama Memoria de los sueños. Dice que cuando sueña hay lugares o situaciones que se repiten en historias diferentes. Hay puntos predeterminados que reaparecen una y otra vez cuando duerme y que quizás signifiquen algo. Está orgulloso con su idea pero los tres sabemos que en realidad es una estupidez y que se le olvidará pronto.

Silencio. Oímos el paseo de los viandantes, esta biblioteca de credos y colores que se odian y conviven. Nos abstraemos un momento, entonces Berensky vuelve a fruncir el ceño. Algo no encaja.

-¿Que libros habíais comprado?

Entonces cometemos un error. Nos estudia con sus hieráticos ojos azules esperando una respuesta. Nos ponemos nerviosos y decimos el primer nombre que se nos ocurre.

-Schopenhaurer… Unos libros de Schopenhauer.

Craso error. Es su autor favorito, y está convencido de que nació en Abjasia.

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~ por Verzo en febrero 1, 2008.

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