#61 Patrón

Sospecho que Berensky sigue vivo en alguna parte pero que no me lo dirá nunca (nunca es “hasta que reaparezca para pedirme dinero”) y tendré que inventarme sus aventuras.  Me imagino que le escribo cartas que no dicen nada en realidad, y me hace gracia pensar que puedo insultarle sin temor a represalias. De todos modos destruiré los manuscritos por si acaso. Por si acaso…

Esta mañana en Sant Cugat ayudé a Eric a pagar una deuda sustanciosa. Sustanciosa viene a ser “más dinero del que nunca verás en un sobre”, cantidad que le debía al dueño de un bar por haberse fugado con el capital de varias inversiones.

“Mi plan era perfecto” me contaba “Robarle, huir a Suiza, y volver cuando se me acabara el dinero… Se me acabó pronto.”

“¿Y como pagarás la deuda ahora que has vuelto?”  le he preguntado. “¡Pues con mis ahorros!” me ha contestado mirándome con incredulidad “¿Te creías que iba a robar dinero sin tener fondos de reserva y aval?” y me ha dado el sobre para alejarse negando con la cabeza, farfullando algo sobre la raza italiana.

Ni siquiera he tenido la voluntad de fugarme con el dinero. Primero, porque siendo suizo estoy convencido de que ha memorizado los números de serie de cada billete y sería capaz de encontrarme. Segundo, porque necesito comprarme una moto para poder fugarme en condiciones. Tercero, porque no quiero representar el clásico patrón del ladrón idiota: un único golpe fortuito sin gracia ni estilo. En mi hurto habrá por lo menos disparos y dinosaurios.

Llego a Barcelona y me paro a comer con: “Cuervo, tengo que comprarme una moto”. Me mira con sorna, “¿Para que? ¿Ahora te ha dado por hacer terapia?”. No le entiendo. “¿Como? ¿Terapia?”. Ríe quedamente, maquiavélico, cruel: ha descubierto algo y se mofa. “Siempre haces méritos, siempre eres mejor, siempre eres el más noble en sus vidas pero… todas tus amantes te dejan por un tipo menos noble, menos constante y que tiene moto.”

Le observo atónito. Me revienta que tenga razón y a él le encanta esa sensación de poder que le otorgan la sabiduría y la impertinencia. Me hace gracia su observación pero no le doy más importancia. Para mi no tener moto significa que todavía soy decente y no le he robado dinero a Eric.

“Soy un tío cojonudo” proclamo satisfecho.

“Lo se” confirma “por eso le he dicho al camarero que vas a pagar tu la cuenta.”

¡Ah, como de costumbre…!

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~ por Verzo en octubre 7, 2008.

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