#74 Deep under

“Espera un momento” dice Roberto, unos pasos por delante. “Apaga la linterna”.

Alex, a mi lado, rompe la luz. Roberto desaparece. La caverna deja de existir. Me doy la vuelta para mirar al punto donde debería estar la salida, pero no hay nada. De tan oscuro el mundo bajo la montaña que se ve más claro si cierro los ojos. Doy unos pasos crujientes sobre la grava y siento que me ahogo, que estoy buceando en un océano prohibido. Este es el imperio de lo que siempre ha estado muerto.

“Enciende de nuevo”.

Vuelven la caverna, el mármol, el cuarzo, el lago subterráneo con sus aguas pútridas. Pero ahora no hay nada hermoso en la gruta que nos atrajo al principio. Ahora, en la cueva de rocas muertas hay algo que respira y nos expulsa, que nos odia por ser intrusos. Lo notamos los tres cuando la linterna ilumina el pasaje que se hunde y más en lo profundo, ante nosotros.  El abismo nos escruta con ira contenida y parece beberse nuestra pequeña luz, la única arma que tenemos contra el laberinto de pasillos.

“Salgamos… y rápido.”

El sol nunca había sido tan amable.

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~ por Verzo en octubre 27, 2008.

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