#93 Perv

Él: ella ni siquiera me gustaba, ¿sabes? Eso es lo más delicioso de todo. Ella no me interesaba en absoluto, pero era bonita, y era una niña casi. Seguro que sólo diecisiete años,  como me apasiona recordar ese detalle… tan joven, tan corrupta, tan innecesaria. Deseé sus ojos, su mirada sumisa. Deseaba poseerla, pero no era algo únicamente sexual, no. Poseer, controlar, dominar. Quería que esos ojos vivieran un sinfín de emociones, de miedos, de deseos, quería que estuvieran mezclados cuando me mirara. Quería controlarlos, que fueran míos, arrancarla poco a poco de la realidad. Y luego… luego vino el sexo, porque tiene mucho de poder el sexo, penetrarla por donde quieras, penetrarla con lo que quieras. Y lloraba… vaya, su lloraba. Y le encantaba…

El otro: maldito… eres un cerdo. Hablé con ella. ¡Hablé con ella! Tu la convertiste en un juguete, está rota. Pervertido, hijo de puta, maldito bastardo. No era un juego. Ella me dijo: le dije que parara, le miré a los ojos y le dije que parara. Tantas veces…  Pero tú no paraste, ¿eh? ¡Nunca paraste!

Él: ¡ese era el juego precisamente! El experimento, la idea. Ahí reside la grandeza de mi pequeña obra. Yo quería el poder. Quería el control absoluto de la otra persona. Era mi venganza por todo lo demás, por todo lo que me habían hecho. Me encantaba esa sensación, ¡tanto poder que me emborrachaba! Tener a esa muchacha tan bonita, bonita como todas esas que me escupieron, y paladear la venganza sin sentir remordimientos. ¡Eso es! Poder, sin la conciencia estorbando, porque estaba haciendo justicia y era sublime.

El otro: ella era inocente. Tu fuiste débil, y lo has pagado con una inocente… ¡Tus fallos!

Él: ella sólo era un juego. ¿Acaso no has tenido tú, tus Juegos? ¿De esos que te privan del sueño o de las comidas? ¿No te han absorto también tus juegos, y has dejado atrás a personas que te importaban? Dime, ¿cuanto daño has hecho tú, con tus juegos?

El otro: cabrón… eso es diferente. No es lo mismo.

Él: ¿no lo es?

El otro: todavía no he… yo no… no le he hecho mal a nadie. No he matado a nadie.

Él: pronto. Pronto serás peor que yo. Observa, esto que he creado, y prepárate, porque te pareces.

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~ por Verzo en enero 12, 2009.

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