#130 Trópico

•octubre 2, 2009 • 4 comentarios

Siempre lamentándome de que todo es el punto medio de algún camino que desconozco.

Todos mis amigos han muerto.

Es hora de decir adiós.

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#129 Sin la letra A

•octubre 2, 2009 • 1 comentario

No pienso en la letra desde hace tiempo, ni siquiera ahora que vuelvo a viajar en tren a diario y me enfrento con todo el abecedario -me guste o no- y al resto de las letras. Ni la “B” voluptuosa ni la esbelta “L” me interesan, y aunque oiga el extranjero acento de la “Y” ya no me inclino para escuchar los sonidos que no entiendo. Las “O” me siguen pareciendo escasas en su abundancia, las “P” bastante bastas e inútiles en sus diversas prendas. De las “S” prefiero no hablar.

Todas crecen en número a mi alrededor, letras de mil formas y olores que pasean como si yo no existiera, y yo existo como si ellas no pasearan. Miro y las atravieso. Me atraviesan y no miran. No es porque piense en la letra “A” y por añoranza ignore lo que toco. Es porque el alfabeto se ha hecho pequeño: no hay letras nuevas para mí, no hay horizontes que explorar.

Mi vocabulario es una línea continua.

#128 Torres blancas

•septiembre 19, 2009 • Dejar un comentario

Descendimos, los tres, la ladera de la montaña. Tuvimos que reptar por túneles de zarzas y hacer equilibrios sobre los últimos arcos de piedra del lugar. Sobre una terraza nos apoyamos en el último recuerdo de una barandilla. Bajo nosotros, cada paso tenía un eco de piedras que se desprenden del techo y caen al vacío.

No quedaba nada.

Observamos el manto verde tratando de adivinar entre unos árboles una casa, o la puerta de la antigua bodega bajo los matorrales. Bajamos un poco más hasta perdernos, hasta ver únicamente el abrazo de las ramas, sentir el frío del otoño caer sobre nosotros con su presencia gris.

“Está lloviendo.”

Paso a paso lo dejamos atrás. Ni torres ni color blanco. Sólo nuestras ruinas.

#127 La cuerda

•septiembre 17, 2009 • Dejar un comentario

A veces regresan de sus largos viajes a lugares con nombres de personas. Vuelven y al reencontrarnos me miran con el ceño fruncido.

¿Donde has estado? preguntan.

Aquí, donde me dejaste. Ahora, por más que busques, no volverás a encontrarme.

La cuerda se ha cortado.

#126 El último amor

•septiembre 13, 2009 • 4 comentarios

La última mujer que amé me rechazó, antes de los besos, porque había encontrado a otro.

– Te amo, dijo ella, pero nuestros abrazos causarían guerras entre nuestros amigos.

– Es cierto, contesté, y aunque te deseo no quiero que seas infeliz. Vete con el otro.

Le puse una única condición: nunca me hables de él, nunca me digas que existe, nunca me lo presentes, no vengas con él a los bares donde yo me escondo.

Me fui de viaje a lo lejos.  Al regresar ella me llamó para verme. “Te añoro” dijo. Así que fui a verla.

La encontré abrazada a su nuevo amante.

No le he dirigido la palabra desde entonces.

Yo siempre pierdo.

#125 Fin del fin

•julio 30, 2009 • 2 comentarios

Ya casi queda sólo agosto. Apenas unos días para que apenas quede agosto.

La larga espera de unos pocos días más, y luego esperar a una excusa o un motivo para poner fin al fin. Otra vez.

Siempre con la sensación de navegar, atascado, en uno de los trópicos. Quizás he atravesado el punto medio, o quizá aún no he llegado.

Los meridianos -como las las mujeres- son todos iguales. Acabar las cosas que han acabado, aunque no hayan concluido, para tener la sensación de que isla tras isla se va dibujando la ruta de un progreso.

#124 El Silencio

•junio 27, 2009 • Dejar un comentario

Había musica entre nosotros.  ¿Y si ahora no ha quedado nada?  ¿Y si El Silencio, al salvarme a mi, ha arrasado todo lo que habia sido construido entre nosotros? Me remito a A., con la que no queda nada:  sólo el desierto vacío y yermo entre nuestros corazones.  No quiero que Aa. sea también una ciudad en ruinas…

Las ruinas son el resultado de la devastación. De la devastación del tiempo o de los hombres, pero devastación al fin y al cabo. El tiempo erosiona, pero ella ha construido y reconstruído su pasado, ni que sea con una imagen de vosotros dos juntos.

No hay devastación entre vosotros.